4/18/2011
3/24/2011
3/08/2011
3/04/2011
El ataque de los parásitos

Laura, de abundante cabellera rubia, iba sentada a la mitad del microbús cuando se dio cuenta de que la pasajera del asiento de enfrente tenía una colonia de piojos viviendo en su cabeza. Los parásitos brincaban de pelo en pelo ante los ojos de Laura que vislumbraba con temor su plan de ataque.
Junto a la colonia, un joven de afro prominente, idilio piojil sin lugar a dudas, movía la cabeza en un intenso solo de guitarrita de aire. En un enfrenón su fecunda melena se acercó lo suficiente para que los piojos, cual Laura había imaginado, cruzaran con facilidad a ese fantástico bosque capilar.
–Chicos, ¡este lugar es estupendo! Rico en escondites y sangre, además, nos da un alcance genial para conquistar el universo –Laura los oyó decir.
El conductor continuó guiando el micro hacia cada bache del Camino Real de Santa Fe. Tras una serie de enfrenones, el temor de Laura tenía ya un claro fundamento: en unos cuantos kilómetros los piojos habían conseguido invadir a tres cuartas partes de los pasajeros.
Recordó el piojicida ardiendo en su cabeza y las torturas chinas de peine fino a las que la sometía su madre de pequeña para erradicar las liendres; el tronido de las uñas maternas partiendo en dos a los hábiles parásitos, los cadáveres untados en la toalla blanca. Laura sintió a los exploradores en su cabeza, los vio moviéndose en ella como cuando tenía seis años.
Su muerte fue instantánea, Aunque su cuerpo rodó varias veces en el pavimento. El terror había ganado la batalla, sin embargo, su abundante cabellera no mostró evidencia de haber sido conquistada
Etiquetas:
Archivado,
Extremadura
2/24/2011
La línea muerta
Ayer comprobé que no he terminado mi tesis porque no he querido. El síndrome del deadline me tiene tan aprisionada que, como no tengo un deadline, lo dejo estar. Atiendo lo urgente y no lo importante. Me preocupo en vez de ocuparme.
Etiquetas:
Archivado,
Nota al pie
Aniversarios e liuminaciones
Hace un año emprendí un viaje. Ahora, sin moverme, emprendo otro distinto. Decía llena de sabiduría la maestra Lupita D'Alessio: hoy voy a cambiar. Seguiré su ejemplo.
Etiquetas:
Archivado,
Entrando a Extremadura
2/15/2011
Destino

Bonita, ¿te leo la mano? Anda, anímate, repitió la anciana mientras me quitaba los audífonos. ¿Perdón?, dije despistada. Déjame leer tu destino, contestó ella mientras me sujetaba el brazo. Me zafé de su agarre y seguí mi camino.
¿Cómo podría leer mi destino? Tendría que estar escrito y estaba segura de que lo iba escribiendo yo con cada paso.
Subí los decibeles a los Buzzcocks y caminé por Tlalpan hasta Xola. En un garage me detuvo una mujer baja, de unos 70 años. Me quité los audífonos y le pregunté que qué me estaba diciendo. Sólo atiné a entender “destino” entre las palabras masticadas por su dentadura postiza. ¿Qué?, le dije. No tiene importancia, contestó con vigor, ya no tiene importancia, es demasiado tarde.
Seguí de largo y cuando iba a entrar a la estación de metro me empujó otra mujer. Levanté la cara, con ojos de navaja por la molestia, con ganas de cortarla de una mirada y entonces vi que ella era yo. Su cuerpo todavía me envolvía y tras un instante de total estupefacción, sentí un filo que salía de su chamarra, penetrándome justo en la boca del estómago. Me abrazó mientras caía. Era ella la de los ojos de navaja, era ella la que me cortaba con su mirada.
El dolor me embargó un segundo, después vino el miedo. No me tembló la mano para lastimarme a mí misma, ¿qué me había pasado? Me dejó en el piso y siguió su camino, sin compasión alguna, con los audífonos puestos, ensordeciéndose con los Buzzcocks como lo había hecho yo hacía solo un momento.
Etiquetas:
Archivado,
La cereza del pastel
Suscribirse a:
Entradas (Atom)