7/08/2010

Guiños cósmicos



Últimamente tengo la impresión de que el universo quiere sintonizarse conmigo. Cada día una cósmica sorpresa, de esas literarias hechas de polvo de estrellas, espera en la calle o el celular que la encuentre, que la descubra, que la habite.

Con toda honestidad, aunque extremadamente estéticos, estos guiños cósmicos me tienen seriamente confundida. No sé qué busca decirme el universo con ese cúmulo de casualidades que mi naturaleza literaria tiende a entender como mensajes, señales que muestran los muchos caminos existentes.

Sí, esas gotas aladas que intentan despegar del piso después de sucumbir a la gravedad me traen muchos recuerdos; sí, sabía que me hablabas de nosotros cuando los ponías a ellos de ejemplo; sí, me di cuenta que tu sinfonía de color iba dedicada a mí y a mí solamente; sí, comprendí, cabalmente, que tu "broma" no era tal y que buscabas, con humor de msn, decirme que te intereso. Pero aclaro (a los recipientes de las afirmaciones anteriores) que no considero esa literatura cotidiana digna de ser llamada "guiño cósmico".

No, cuando digo que el universo me manda mensajes hablo de otra cosa. Hablo de pensarte y recibir tu mail aquel; hablo de que uses las palabras que nunca te dije para explicar tus inconsistencias; hablo, sencillamente, de nuestra extraña situación, de ese tan lejos, tan cerca.

El universo me pone en frente, literal, tu posibilidad. Sí, la tuya. Con guiños cósmicos, el cabrón hijo de puta, te descubre a unas cuadras o metros o centímetros; a un forward de distancia, un tuit o un mensaje, sea cual sea TU caso.

¿Confundido? Yo también. El universo te puso a ti, lo puso a él y a él y a él también, en mis narices y, por lo tanto, no entiendo lo que quiere decirme, no sé lo que hacer.

Si tú, sí TÚ, consideras que esta botella al mar te habla a ti, por favor ayúdame a entender el camino que TÚ quieres que tome. Esto no quiere decir, en lo absoluto, que al final me decida a seguir tus direcciones (como comprenderás, esto es cosa de pensarse), sería más una cuestión de servicio cósmico, al universo, a su comunidad, una especie de caridad fácil de realizar, cuestión de que, por una vez, te animaras a hablar con claridad.

Y si por casualidad el universo tiene un momento para darse a la tarea de leer esto, le propongo, señor, sea más preciso en las señales porque no quiero romper el equilibrio y la armonía de sus planes. Y ya si anda piadoso, señor universo, agradecería no mandara todas las señales en un par de semanas, tanto estímulo, simplemente, me recarga, no me deja entender la fina literatura que pone en mi cara.

2 comentarios:

JJ Ibarias dijo...

Me gustó esta botella al mar!

Bombón Insolente dijo...

Muchas gracias :)... Es una botella que parece garrafón, diría el buen @Vindu